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La libre exploración de la conciencia debería ser el paso más importante de nuestra existencia física, se ha dicho que aquel que no se conoce integralmente vivirá muerto, lo cual conduce a vivir ahogado en un mar de trivialidades cotidianas jerarquizando únicamente los estados de vigilia como únicos, cuando nuestra existencia es multifásica.

Y esto lo podemos constatar que como especie, esa a sido la premisa y talvez como dice el etnobotánico Terrence Mckenna es ahí donde logramos desarrollar complejos procesos evolutivos como el lenguaje y el conocimiento transpersonal. 

Repasar una narrativa que condense tal encuentro con la infinitud a la cual llegue por medio de un enteógeno es pretender tomar un puñado de agua en mi mano, el estar presenciando o mejor dicho ser parte y tener acceso a la grandiosidad de la existencia es volver a nacer con la diferencia que nunca más serás el mismo.

Como seres humanos parece que estamos predispuestos para sufrir, esto lo aceptamos como que formara parte de nuestra existencia, siempre luchando por sobrevivir como si siempre fuéramos arrojados a una jungla que tarde o temprano nos la cobrará o exigirá su tributo.

Talvez alguien sea osado y piense que su vida es tan acomodada que básicamente nunca sufre, pero hablo de nuestro fuero interno, de aquello que siente dolor por algo, como por alguien que ha partido, por un familiar querido, por un amor no correspondido, por la lucha interna por ser alguien en la vida, por querer ser el mejor en lo que hacemos, por buscar la atención que suponemos nos merecemos, por conseguir ese asenso, por encontrar esa divinidad que nos saque de aquel vacío, por querer llenar ese vacío con alguien etc.

Una de las cosas que nos hace exactamente iguales como humanidad sin importar de donde vengas es esto, en nuestro interior tenemos los mismos temores, los mismos sufrimientos, las mismas pasiones, los mismos deseos. ¿Quién es el que sufre? me he preguntado, de principio parecería una pregunta sin sentido, pero solo el hecho de hacerla desencadena una serie de hechos.

¿Que es el YO? ¿que eso que desde pequeño leí en libros sagrados de filosofías orientales? Me recuerdo muy pequeño estar leyendo un libro de bolsillo de Swami Bhaktivedanta, recuerdo que aquellos libros tenían una especie de imán, un atractivo único para esos pequeños ojos que aún no podían decifrar pequeñas extrañas nuevas palabras, así es como me encontré con aquella palabra, el Yo; recuerdo que me llamo tanto la atención que inicié una pequeña investigación al respecto ¿que era aquello q estos libros decían que debía ser comprendido en toda su extensión o estábamos destinados a vivir presos de él? Recuerdo que aquel libró me acompañaría hasta terminar la escuela, repasándolo casi a diario y tratándo de entenderlo a profundidad sin siquiera pasar de la superficie es decir entendiendo solo que aquel yo del que se hablaba era nuestro ego.

¿Porque sufrimos? era una pregunta constante y recurrente, veo como al seguir esta narrativa esa pregunta fue contestándose así misma al pasar el tiempo.
Muy de cerca podía percatarme de las exigencias del Yo; veía que este necesita y exige a cada instante y claro, estas exigencias pasan siempre por encima de alguien más, aquel niño se dio cuenta que mientras menos sean las exigencias menos daño haría a los demás el reto estaba en ¿como ver esto? ¿Como saber si aquella acción dañaría a alguien más? Así es como, cada acción -en la medida q se podía- era evaluada en el interior antes de ser cometida; me preguntaba si los demás podrían intentarlo.
Pasaron algunos años de “oscurantismo”como yo lo llamo, época en la cual mi cerebro funcionaba diferente y mi cuerpo crecía dolorosamente, pero aún así aquella pregunta se hacía cada ves más real.

No fue si no hasta casi terminar la adolescencia que me percate, que aquella duda podía tener algo que ver con el Yo del que ya me había familiarizado desde pequeño.
Ese casi organismo que crece y vive dentro de nosotros aquel que es experiencias, deseos, exigencias, ideas y conclusiones aquel que se esfuerza y busca.
No hace falta comprenderlo a profundidad para darnos cuenta que es individualista y separatista. Por extraño que parezca ese mismo Yo, me llevo a comprenderlo, dejándome pistas todo el tiempo es como que existiera una necesidad implacable por comprenderlo, fue así que llegue hasta mi muerte.

LA MUERTE DE LO CONOCIDO

Talvez y digo talvez” no haya sido una muerte física aunque no tengo la certeza de ello, q me encontré a solas con el; aquel ser de frente con su Yo un evento extremadamente doloroso y real una lucha interna de quien ganaría esta batalla y no hablo de golpes si no de una lucha de experiencias deseos ideas y exigencias que se rehusaban a darse por terminadas un recuento progresivo de un libro escrito por mi y que estaba siendo leído por mi.

Para esto ya me había percatado antes de la importancia de una mente en silencio, aquello que sólo me llegaba de instantes lo cual se siente como el eso detiene su movimiento. Aquellos instantes lúcidos, ya habían ocurrido en mi vida y supe que esto era lo que necesitaba.

Llego el momento de dejar de luchar, pude ver claramente q la lucha llevaba una contradicción es decir mientras más luchaba para que termine más fuerza le daba, es entonces cuando todo mi cuerpo se relajó al máximo mi mente quería seguir parloteando, pero esto ya no tenía sentido es cuando exhalé por última vez, sabía que todo cuanto conocía cada evento o persona que recordaba terminaría ese instante, de hecho es como que debía dejarlos ir o yo debía dejarme ir. Alcanzaba a ver algunas constelaciones era una noche hermosa llena de estrellas y con las siluetas de las copas de los árboles dibujadas por la luna. De pronto morí, es algo muy difícil de explicar sólo lo sabía, morí. Cuando por un segundo pensé que todo había terminado abrí lo ojos a una realidad distinta, mi cuerpo se había ido así como el dolor, la incertidumbre, la inseguridad, el sufrimiento me encontraba en un estado de gracia indescriptible era un lugar vacío era la nada, sabía que era la nada, el tiempo y espacio no existían en ese lugar, estaba muy consciente de ello, me sentía flotando en la nada pero a la vez yo mismo era esa nada -utilizo deliberadamente el término Yo simplemente para explicarme mejor, por que en realidad no existía el Yo- algo indescriptible de procesar y explicar, era el silencio y la nada, de pronto algo o alguien me saco repentinamente de ahí fue como si me arrancarán de ese espacio hacia lo que hasta ahora no me explico bien y no existen las palabras para hacerlo pero lo intentare.

LA CREACIÓN 

Fue como ser un átomo, molécula partícula y así el universo fue creadose muy cuidadosamente con todo su explendor y belleza y yo era parte fundamental de el, luego venían galaxias, universos, estrellas planetas era un espectáculo hermoso de cual yo era protagonista. Luego pase a una realidad del ser en la que nacía físicamente y transcurría una vida en un pestañeo, el nacer crecer y morir era una realidad tan ínfima comparada a lo que nos espera.

Se me explicó el comportamiento humano, cómo trabaja la mente sobre el cerebro, de pronto lo comprendía todo; cada acto o estado del ser humano era entendido en su totalidad. Veía la importancia de la comprensión del pensamiento, del yo. Era un ser de luz pasando por una experiencia terrenal al contrario de lo que pensamos en esta realidad que somos seres terrenales buscando una experiencia espiritual.

Pase de ese estado del ser a realidades inconcebibles e inimaginables, viví cada uno de esos estados. El vivir era observar y aprender, algo que en mi realidad lo he entendido a lo largo de los años, pero en ese estado esto era tan natural como respirar.

LA ETERNIDAD

Por alguna razón recuerdo haber hecho un cálculo basado en nuestro calendario solar de 365 días y me percate que habían transcurrido mil años algo que no me preocupo en absoluto todo surgía y fluía con naturalidad mi ser era parte constante de un movimiento fantástico eso era la vida, en ningún estado existía la incertidumbre no había ataduras, no existía ese tipo de relación aprehensiva con las personas o cosas, no existía la búsqueda de poder y status, acciones totalmente ajenas a esta realidad.

Hay muchas cosas que no logro procesar ni describir, sería un intento en vano pero percibo que están ahí.

Después de esos mil años en esa existencia pase a vivir para siempre, es como q ingrese literalmente a la eternidad, perdí la noción y conocimiento del tiempo para siempre, pienso que eso era irrelevante aunque la verdad no creo que existían pensamientos dicho de otro modo no había el proceso normal que conocemos del pensar, simplemente existía”

Por otro lado hasta ese instante ya no tenía un pasado nada de lo que se supone había vivido aquí existía en algún lugar de mi mente o cerebro, imagino que puede ser porque no tenía un cuerpo terrenal, realmente percibía estar conectado a una mente infinita, que yo era esa mente infinita pero no había esa acumulación de experiencias, conocimientos y eventos era un estado de atención en el cual las cosas sucedían y a la vez eran comprendidas de inmediato y no había esa acumulación emocional de todo, entiendo que esto se debe a que no había el Yo.

Los detalles de esa eternidad me son demasiado difíciles de entender y traducir pero en algún momento de ella extrañamente vino un pensamiento a mí, algo que no había sucedido hace miles de años, y era la imagen de una familia y me dije – Yo tenía una familia!- y la respuesta estaba en todo mi ser era parte de cada partícula, lo sabía profundamente y en ese instante que sucedió esto, hubo un tirón impresionante que comenzó a traerme aquí emulando una película en reversa todo era tan rápido y vertiginoso, estaba recobrando conciencia de a poco, sabía que había muerto hace muchísimo tiempo en aquel lugar de la tierra.

NACIMIENTO

Es cuando comencé a percibir q estaba naciendo, en el lugar y momento exacto en que morí, ¡respiré! por primera vez en milenios, sentir el aire frío con sabor a bosque entrar en mi nariz y pasar a los pulmones, escuchar el ruido de una cascada era como saborear la frescura del agua, me sentía nuevo y eternamente viejo a la vez, abría los ojos de a poco con mucho cuidado, talvez tenía el miedo de un recién nacido al entrar en esta realidad, veía cada cosa como que fuera de cristal todo era transparente, de a poco sentía que alguna fuerza extraña me estaba metiendo en el cuerpo, ese estado de paz y gloria extremo me seguía embargando, podía sentir la sangre recorrer por todo mi cuerpo y a su vez mi corazón latir… “estoy vivo? Pregunte a Ian que pacientemente estuvo a mi lado todo este tiempo a lo cual responde: “que es vivir?” De pronto inició un cuestionamiento profundo acerca del vivir, la pregunta retumbo en todo mi interior ¿porque esta realidad se siente irreal? Es como saber que el tiempo de vida que pasamos aquí es tan corto y fugaz como para lo que nos espera.

¿Acaso el vivir se limita a nuestros sentidos y emociones? ¿Es por esto que la gran mayoría de gente aspira acumular para así saciar sus placeres?
A eso se resume nuestra vida, todo se trata de placer y satisfacción, me llevo bien con tales personas porque me dan lo que necesito, tengo esta pareja que la quiero mucho porque me trae las sensaciones que deseo, amo a este dios grandioso por que me da la seguridad que necesito.
¿Habrá otra manera de vivir? O la pregunta sería ¿que es realmente vivir? Y así llegue hasta el sufrimiento nuevamente, podía verlo tan claro; se bien que el dolor puede ser real como el de un golpe o una enfermedad, así como una perdida o ruptura pueden interpretarse por el cerebro como un severo accidente o trauma craneal. El llegar a entender lo efímero de las relaciones o la impermanencia de la vida puede darnos una pista a estas cuestiones.

El percibir esto era una revelación profunda, como que todo mi ser lo entendía en toda su extensión. Fue cuando vi, como recorrer una película, mi vida. Es como q se me mostraba cómo lucha un ser humano, si bien es cierto, sabía que era mi vida, no la sentía como mía era como que la podía ver en tercera persona sin ninguna clase de juicio; ésa es la lucha del ser humano, se me decía, es cuando sentí de una manera intensa estar conectado absolutamente con toda la humanidad, podía sentir su dolor y sufrimiento me pregunté ¿qué es esta extraña fuerza que nos une? Es cuando entendí al amor, aquella palabra malgastada y sobre utilizada. En este estado era una realidad absoluta, era como una partícula q estaba en todos y en todo, algo tan sencillo de entenderlo y tan complicado de percibirlo. No era ese amor con melancolía que puede existir inconscientemente en las relaciones si no algo sumamente puro.

Poco a poco sentía que mi conciencia se achicaba, al instante me dí cuenta que muchas de las cosas que estaban al alcance de mi entendimiento no tendrían cabida en este espacio de mente, percibí que el entendimiento de la existencia era demasiado amplio como para albergarlo en un espacio tan pequeño.

Nuestra humanidad siempre estará en la búsqueda eterna de amor, pero no hay un buscar de hecho no hay un llegar, porque cuando buscamos algo quiere decir que sabemos de antemano lo que buscamos y en nuestra búsqueda fácilmente inventamos lo que buscamos dicho de otro modo inventamos la búsqueda y el objetivo, cuando esto es algo tan inmenso que ni siquiera podemos nombrarlo o describirlo.

Entiendo que es de suma importancia que exista conocimiento propio; no puede existir eso que hay más allá de nosotros mismos si no sabemos quienes somos, cuales son nuestros móviles, cuales son nuestros deseos y pasiones, de que están hechas nuestras cadenas y el comprender esto nos hará libres de ellas, sin jueces ni dioses sin la cruel creencia del karma la dualidad y el pecado, de hecho sólo el librarnos de estas ataduras, creencias, conocimientos, conceptos y opiniones habrá claridad.

Damos demasiada importancia a lo que queremos o deseamos ser antes que lo que somos, no es importante lo que haremos en un futuro sino lo que somos, hacemos y decimos en este instante.

 

 

 

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Mi encuentro con la inmensidad

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