La Intimidad

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Qué buscamos en una relación íntima o de pareja?
Varias veces me he referido a la importancia de las relaciones, es muy claro que creamos moldes bien estructurados de nosotros mismos, de los aciertos o errores que pudieran existir en el camino, así como también halagos, ofensas, adjetivos, y definiciones que señalan los demás; o también habilidades, gustos, miedos, temores, penas, anhelos, deseos, sufrimientos que pudiera tener o no haber tenido.

Puedo ver que de todo esto forma una estructura rígida e intocable que tiene una suerte de refugio, la misma que es alimentada día a día, de hecho esta trae su propia exigencia, y lo mismo hacemos con las relaciones cercanas o lejanas; así vamos creando un mundo dedicado y comandado por estas estructuras de nosotros mismos, donde la única relación que existe es entre estas estructuras, pero ¿Serán reales estas relaciones? Es evidente que no, y aquí es cuando existe un vacío, la estructura “es” el vacío y como lo mencioné antes, este vacío exige llenarse ¿Puede llenarse? Y si hubiera cómo ¿Con qué debe ser llenado?. Desgraciadamente nada ni nadie podrá llenar este vacío sencillamente porque es irreal, la estructura es irreal entonces toda expresión, sugerencia o exigencia que salga de ésta será irreal.

Si es desde esta estructura que queremos relacionarnos entonces nace el conflicto, muy obvio por supuesto, porque dos elementos irreales no podrán llegar a revelarse ni relacionar por el mismo hecho de su naturaleza irreal.

En este conflicto y confusión es inevitable el buscar que alguien nos salve, que algo o alguien me saque de aquí, entonces el estado de dependencia se hace evidente y aquí me encuentro con diversas opiniones sobre la dependencia y por lo general todos la defienden y justifican como algo inevitable en nuestras vidas, pero también puedo ver que ninguno se ha atrevido a cuestionar nuestra dependencia a fondo, ¿Acaso no estamos buscando todo el tiempo un refugio? ¿Un dios que resuelva mis problemas? ¿Una ideología que justifique mis acciones? ¿Una filosofía que de sentido a mi vida? ¿Un instructor que guíe mis pasos?

Mucho se piensa que el dejar el hogar donde crecí, conseguir un trabajo y pagar mis cuentas es independencia, pero ésta es más profunda de lo que creemos ya que si la abordamos en su totalidad veremos que lo que buscamos es seguridad en toda su extensión, y el proceso de obtener independencia es sólo una reacción a esta; en el buscar independencia la transformamos en una idea, un patrón que seguir y obviamente dependeremos de ella, en otras palabras el buscar independencia es en sí misma dependencia.

Uno de los muchos problemas que se presentan con la dependencia es el apego, aquel sentimiento de pertenencia y posesión que imposibilita y limita a la mente de tal manera que la hace insensible, diría no apta para amar por que en esa posesión y necesidad sin límites nos usamos el uno al otro para alcanzar entre comillas algún ideal impuesto por nosotros ya sea el del hogar o pareja ideal, la familia de película, el “juntos por siempre” acaso sabemos lo que significa por siempre? Tan sólo si supiéramos que sólo existe el ahora muchos conflictos terminarían por completo.

Ahora es muy claro que en ese uso de ambos existe la satisfacción con su correspondiente placer de hacerlo, pienso que esto es una de las cosas más difíciles de comprender, porque de inmediato queremos inventar una justificación que vaya acorde con nuestros intereses, y si está basada en deseo y satisfacción por fuerza deberá existir pertenencia y como mencioné en ella hay miedo, miedo de que arrebaten lo mío y la cadena de consecuencia es celos, odio, dominio, ansiedad, depresión, dolor. Bajo ninguna razón sugiero que descartemos las sensaciones, eso es una estupidez, pero si propongo comprender a fondo los alcances del deseo y satisfacción, veo una amiga o conocida que me parece hermosa en todo aspecto y esto me trae sensaciones, lo cual nos hace humanos pero en este proceso pretendo adueñarme de la sensación  la misma que se convierte en placer y eso se traduce en que quiero esa mujer, la quiero para mi, como un trofeo y así comienza un movimiento de relación degenerativo, ya que viene la obsesión y la ansiedad. Si somos  sensatos con nosotros mismos veremos que este proceso lo hacemos y repetimos con todo una y otra vez, con lo que pensamos con lo que adquirimos, con nuestras ideas, con nuestros comportamientos y con las personas;  me pregunto si siguiendo esa cadena de eventos a la que me lleva el placer, ¿Podrá existir amor?

Muchas veces veo que el núcleo principal de antagonismo y separación social es la pareja y con su consecuencia la familia, mientras más se “aman” más herméticos son, de hecho se convierte en una especie de clan con su rituales, hábitos y valores propios entonces digo “el amor es salvajemente separativo” ¿Cómo algo tan grandioso puede hacer algo tan bestial? ¿Será porque todo el tiempo estamos pensando en nosotros mismos? En lo q yo deseo! Somos tan individuales; creo que no llego a estar de acuerdo con esta palabra, me rehuso a pensar q somos individuales, cuando es un hecho que somos todos uno sólo, conectados por conciencia y mente (…); ¿Será talvez q confundimos sensaciones con amor? Veo que la causa puede ser nuestro afán de pertenecer, de identificarnos y con ello la aprehensión y apego a todo principalmente a personas.

Ahora si puedo ver claramente ello y soy extremadamente sensato veré que las satisfacciones y el placer no traen claridad e impiden el flujo real del vivir pero al momento de alejarme de ello, de darle un alto le doy fuerza y hasta tanto sigue su intensa combustión dentro de nosotros entonces lo único y real que podemos hacer es comprenderlo a profundidad no un deseo u otro, me refiero a la totalidad de éste, todo su extraño movimiento y sólo así este tendrá su lugar, su fluir sin exigencia de continuidad.

Nuestra relaciones íntimas se han convertido en fotografías de instantes, es como si  fotografiara a mi novia y pensara todo el tiempo que ella es esa fotografía, a simple vista es muy absurdo, pero es así como vivimos de imágenes intentando relacionarse, no miramos de verdad ¿Hemos visto realmente a alguien? ¿Sin todos esos juicios de valores? ¿Sin todos esos prejuicios dictados por la  memoria?

Es importante ver que si no comprendemos esto, nuestra vida estará llena de parajes desconocidos y de caminos obscuros y sórdidos, he ahí la importancia de comprender el increíble movimiento del deseo.

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